Desde hace unos 3 años, se ha empezado a coquetear con la IA, democratizando la información y la generación de contenido audiovisual.
Sin embargo, en menos tiempo, se ha planteado un dilema que a nadie se le habia ocurrido y es cuando el arte musical lo hace una máquina. De igual manera que un artista, escucha, apunta y aprende. Y crea con lo que ha aprendido.
¿Que pasa ahora? Pues que la IA ha aprendido de tal manera, que ya tenemos aplicaciones que te hacen canciones completas con tan solo indicar su letra completa y que estilo quieres que sea.
Pero con una gran facilidad, que al final plantea una paradoja y dilema sobre el futuro de la música. ¿Podremos confundir a artistas humanos con los robóticos?
Cuando pensamos en los y las fans que se desviven por un artista terrenal, una persona humana, sabemos que es a algo NFT, algo que es tangible y que solo hay uno en todo el planeta.
Pero con esta nueva musica de IA, cualquier momento tendremos generando música al artista, en cualquier lugar y momento. Sin conciertos en directo, sin persona terrenal a la que admirar.
Es una de las dudas mas difíciles de determinar en tiempos de IA. Porque a los músicos prácticamente se han reemplazado con librerías VST y automatizaciones; a los cantantes, los generadores de voz tipo Suno (Y creanme que cada vez están afinando demasiado a la realidad).
Por lo tanto, los artistas, en estos tiempos, tendrán que presentar la propuesta emocional, la transmisión de sentimientos profundos y el fiel reflejo de la humanidad.
Lo cual, los artistas que quizás sobrevivan sean aquellos alternativos, los que crean por pasión a la música con un concepto que vaya a contracorriente. Y los que lo vean tipo pop y comercial, tendrán un futuro muy difícil.
Este dilema lleva años sucediendo. En mitad del Siglo XX, con la fotografía, muchos pintores (como Salvador Dalí), interpretaban que la fotógrafía se veía como un ojo mecánico que no recoje el concepto del ojo humano creado por dios. Por lo tanto se sentían amenazados con la fotografía.
De igual manera, pasó con la fotografía química a la digital. Y seguidamente con los sintetizadores de música que recrean el sonido de los instrumentos.
La conclusión que quiero llegar, no es otra que el temor de la innovación en el arte, ha generado gran división entre lo que se considera arte hecho con las manos del arte que es tecnológico.
No obstante, la IA ya se deficiende en todos los artes reconocidos (pintura, cine, música, guiones de teatro, pasos de danza...) dentro de sus posibilidades.
Y es un temor colectivo que ven amenazar a todo un ecosistema artístico más que nunca. De hecho ni la revolución industrial generó tanto avance y temor.
Con todo lo anterior, tenemos que tener en cuenta que la IA no debe de sustituir a nadie, ni tampoco debe eliminar cualquier tipo de arte.
Debe de ser utilizada como otra forma de hacer las cosas y de descubrir nuevos talentos que, de otra forma, nunca se hubieran materializado.